29 de noviembre de 2016

Desnuda y con sombrilla (Silvio Rodríguez)

Tú, sentada en una silla
Yo, de pie con expresión de Lord
Tu, desnuda y con sombrilla
Yo, vestido pero con calor
Tu, con uñas y con dientes mirándome de frente con brío de matar
Yo, retrocediendo un poco llenándome de un loco deseo de sangrar
Tú, besando tus rodillas
Yo, discreto pero sin rubor
Pero tú creando maravillas
Yo, soñándome esquimal sin sol
Tú, con un ritmo tan lento buscando un alimento frotado con alcohol
Yo de pronto ensimismado mirándote alelado colmada de licor.

Tú, ardiente y sin capilla
Yo, quitándome el sombrero
Pero tú dispuesta la vajilla
Yo, al filo de mi pantalón
Yo, a punto del delirio
Extraigo un solo cirio que poso ante tu flor
Tú, susurrando un misterio de un no sé qué venéreo me das un protector
Tú, sentada en una silla
Yo, de pie con expresión de Lord
Pero tú, desnuda y con sombrilla
Yo, vestido pero con calor
Tu, yo... Él

....
Al final, cada ves que la escucho sólo puedo darme cuenta del significado tan grande que debió tener.
Para él al menos. Y supongo que también para ella, de oro modo no hubieran llegado a esas instancias.
Me pregunto si tan intenso fue como para repetirlo ... Nuevamente supongo que sí
Ahora la cuestión es..

23 de noviembre de 2016

Hyakunin Isshu

Una de esas tardes en la librería, me encontré con un ejemplar que llamó mi atención. Se trataba de Centena de cien poetas. Que entiendo que en japonés es algo como Hyakunin Isshu, de Fujiwara no Teika; en una versión de Aurelio Asiain.

Lo llevé sin más.
Luego de un par de días, al abrirlo me di cuenta de que además del texto traducido venían los caracteres en japonés, una aproximación de cómo sonaría y en la páigina siguiente, una explicación del poema. 
Me pareció interesante reproducir los poemas traducidos.


1      Otoño. Ruda
     caseta entre arrozales,
     ya estrago el techo
     de paja. Y siempre húmedas
     de rocío mis mangas.
          Emperador Tenji

2
     Fue primavera,
     Ya parece verano:
     en el celeste
     Monte Kagu se orean,
     dicen, ropajes blancos.
          Emperatriz Jito

3
     ¿Dormiré solo?
     larga la noche larga
     asendereada
     tal la cola que arrastra
     el faisán de la montaña
          Kakinomoto no Hitomari

4
     Al mar de Tago
     salgo de pronto y veo:
     ¡Cuánta blancura!
     En la cumbre del Fuji
     cae la nieve sin pausa.
          Yamabe no Akahito

5
     Hondo en el monte,
     entre hojas carmesíes.
     Braman los ciervos:
     cuando su voz se oye,
     el otoño es más triste.
          Sarumaru Dayu

6
     Cuánta blancura.
     A lo largo del puente
     de las urracas
     se ha formado la escarcha.
     Ya la noche es profunda.
          Otoño no Yakamochi

7
     Miro las vastas
     celestiales llanuras:
     las que vi en Kásuga
     tras el monte Mikasa
     era la misma luna.
          Abe no Nakamaro

8
     Vivo al sureste
     de la villa imperial,
     en esta choza.
     En un monte de penas,
     según dice la gente.
          Monje Kisen

 Nov 30, 2016
 9.  
     Desvanecido 
     el color d las flores
     ¡ay, sin sentido!
     viendo la lluvia paso 
     los días cavilando.
          Ono no Kimchi

10.
     Por aquí pasan 
     los que van, los que vuelven, 
     los que se partan,
     propios o extraños: Paso
     de la Cuesta de Acaso.
          Semimaru

11.
     Voy en camino de las ochenta islas
     por la mar alta.
     ¡Que los sepan los míos,
     ay, pescadores barcas! 
          Ono no Takamura

12.
     ¡Ay, sopla, cierra
     la brecha entre las nubes, 
     viento celeste!
     ¡Esta flor de doncellas,
     que un instante se queden! 
          Henjô, alto preldo

 Dic 12, 2016
13.  
     Desde las cimas
     del Tsukuba en el Mina
     fluye y mi amor
     como el río acumula
     agua en aguas proundas
          Emperador retirado Yôzei

14.
     Como intrincada
     tela de Michinoku,
     así, por culpa de quién, mi corazón
     de quién, así se enreda.
          Minmoto no Tôru
15
     Salgo, por tí,
     al campo, en primavera,
     por estos brotes.
     En mi traje, en mis mangas, 
     sigue cayendo nueve.
          Emperador Kôkô

16.
     No imaginaba
     que así punzara, espino
     del Monte Inaba,
     la imagen de ese pino
     que a tu lado me llama.
          Ariwara no Yukihira.
17. 
     No se oyó nunca
     ni en la edad de los dioses:
     debajo el agua ,
     corre el río Tatsuta
     teñido de escarlata.
          Ariwara no Narihira

18.
     A Suminoe
     se aproximan las olas
     todas las noches.
     En la senda del sueño
     tú no me dejas verte.
          Fuyiwara no Toshiyoshi
19. 
     ¿En esta vida
     dices que no cabría 
     para encontrrnos
     ni el lapso entre dos nudos
     de un junco de Naniwa?
          Ise 

20. 
     El río suena:
     baliza de Naniwa,
     mi nombre lleva.
     Hecho pedazos, sea:
     llegaré hasta tu orilla.
          Príncipe Motoyoshi

21.